Entries from February 2008 ↓
February 28th, 2008 — "Sensamientos" puros, Edu "reflexión"
Según dice el subtítulo de este blog, aquí se recogen breves pensamientos sobre las intensísimas sensaciones de cada día. Por este motivo, es común que los temas que surgen procedan directamente del aula, de las personas con la que hablo.
Así, a la palabra puedo y debo llamarla “don”.
Hace unas semanas escribí brevemente sobre “el autodidacta”. En el fondo, la misma contradicción interna que posee la “autonomía” con fin del vivir humano (como elemento sustantivo de la felicidad), esa misma contradicción, repito, la percibo en la creencia de que el mejor de los puntos de partida y modos de avance sea el propio del “autodidacta”. Insisto, no es que me parezca que no ocurre en la mayoría de los casos, sino que considero falso, contradictorio, imposible en sentido fuerte.
» Afirmo que lo más alto está en el pensar.
» Entiendo que la apertura y donación del pensar es superior al mero pensar.
» La donación del pensar, el querer, es don en la palabra.
» Lo recibido en la palabra no es la mera palabra, sino el pensar que en ella habita.
Y esto me trae a la memoria unas frases que a algunos parecerán evidentes, a otros oscuras. Son latinas, claro:
“Communio personarum”…
“et Verbum caro….”
“sed tantum dic verbum… “
February 22nd, 2008 — "Sensamientos" puros, Antropología, El día a día, Ética
Me encanta precisar los términos.
Pensar es “distinguir”, “discernir”, establecer “ratios”, “razonamientos” o “razones”. También es, creo, “pesar y sopesar”; pensar es establecer un “pondus”, peso, o ser capaz de “ponderar”… En fin, creo que todo esto es obvio.
Ayer vi un debate. Es un peculiarísimo enfrentamiento de escrima. Eran educados, no se insultaron -al menos explícitamente-, comenzaban sus intervenciones agradeciendo, concediendo una afirmación al contrincante e, inmediatamente, abordando las cuestiones diferenciales, los puntos negros ajenos o los argumentos que, sin más ni más, traían en el bolsillo. A esta específica dialéctica se une esa otra que no pertecene, propiamente al “dia-lectón” -a la lengua en sentido estricto-, sino a lo corporal, simbólico, propio del sutil mundo de la imagen, del gesto…
La adecuación entre la sentencia y la realidad -por ese orden, no a la inversa- se denomina “verdad”; a su opuesto -sea por deseo de invertir el orden anteriormene citado, sea por crasa incoherencia- “falsedad”. Cuando a la falsedad se une la intención de confundir y por tanto la consciencia de modificación de ese peculiar orden o subordinación de lo dicho a lo real, se le denomina “mentira”.
Ahora bien, cuando la verdad es tan intensamente poseída que se manifiesta en todo el ser -la manifestación verbal y la gestual- se denomina “veracidad”; y a su contrario “cinismo”. Es tremendamente difícil no mostrar corporalmente lo que se está pensando, lo que está ocurriendo en el interior. De hecho, estar mintiendo implica la subida -más o menos intensa según los casos- del estado de alerta fisiológico. De ahí la modificación del tamaño de la pupila, de la casi inconsciente tendencia a bajar la mirada, de ese levísimo temblor de los labios o sensación de tensión. ¿Podemos imaginar el control, la connaturalidad con la falsedad intencional de quien no “siente” nada? Es análogo, entiendo, al que no “siente” nada ante el horror o cualquier manifestación inhumana. La mentira es la inhumanidad por cuando divide, separa, incapacita para la convivencia; ya que ésta, la convivencia, se sustenta en la confianza -jamás dejaría mi dinero en un banco si no me fío de éste; jamás aceptaría un café si no me fío del camarero; jamás daría un abrazo si no me fío de quien me abraza-.
Cuando los políticos mienten, puesto que la dimensión gestual es increíblemente importante, dan más miedo que el simple mentiroso: son cínicos. Saben, mejor, con mayor connaturalidad y voluntariedad, que están mintiendo. Si un cínico se acerca, saldré corriendo: no podré fiarme de la mano que me tiende, porque no le temblará nada, absolutamente nada.
Dicen que Juan Pablo II era un magnífico comunicador. Hablaban de su formación teatral… pero todos los santos tienen en común esa especialísima capacidad comunicadora. Tengo para mí que se trata de la verdad misma tenida con toda su radicalidad. Cierto que algunos tienen -tal vez por virtud recibida como todo en el hombre- una dimensión comunicativa que se manifiesta ante las grandes muchedumbres. Todos, sin embargo, tienen esa misma fuerza cuando están junto a uno, cerca, hablándote.
Tal vez, la santidad sea VERACIDAD, y la perversión CINISMO. Por eso, unos y otros son capaces de suscitar seguidores: así lo hicieron Satanás y así lo hicieron los Apóstoles -comparar a Satanás con Jesucristo es absurdo: Dios no tiene contrario, sino enemigo-.
Tal vez por eso el aprendizaje de técnicas comunicativas despierta suspicacias, y su inexistencia en “los buenos-bondadosos” nerviosismo… no es digno de la verdad no manifestarse hasta en los poros. Sin embargo, así como la virtud humana se aprende, se aprende en sentido estricto, también la manifestación de la verdad. La educación, la cortesía, es, puede ser, debe ser, manifestación de respeto y consideración de la dignidad del otro.
En fin, que hay que decir verdad y ser veraz.
1. Que en las cosas pertenecientes a la convicción más profunda esto es más fácil;
2. que en las cuestiones en las que se mezclan medios técnicos es imprescindible conocer los lenguajes propios;
3. que el cinismo siempre da miedo; que sólo la calidad humana, la veracidad humana puede despertar confianza;
4. que la comunicación en los grandes medios siempre despierta reticencias -se hace más difícil distinguir la falsedad intencionada-;
… que después del debate de ayer -en el que los gráficos mienten por más que lleven colores- entiendo que hay quien no pueda distinguir la verdad de los juicios, porque no puede distinguir la sinceridad de los gestos, la verdacidad o el cinismo.
February 15th, 2008 — "Sensamientos" puros, Antropología, Ética
En España se aproximan las elecciones generales. No pretendo escribir, sin embargo, de “esa política”, sino de cuestiones antropológicas y éticas que esta circunstancia obliga a considerar.
La sustancia misma de la acción política es el ejercicio del poder en orden a la consistencia social. Si todos fuéramos buenos, buenísimos, el gobiernos podría ser, innecesario: bastaría con un coordinador para poner por escrito los consensos, por otro lado, fáciles de conseguir. Si todos fuésemos buenos, las relaciones entre las personas no estarían siempre amenazadas por la injusticia.
Las relaciones intrafamiliares poseen consistencia natural: que un padre no quiera el bien del hijo, o el hijo de la madre es una aberración natural de la estructura misma, no un problema de consistencia social: es previo a esto. Cuando en una sociedad el gobierno ha de regular las relaciones intrafamiliares -llevamos a la cárcel al padre que pegue al niño, etc. - es porque las cosas están muy, pero que muy mal.
Pero volviendo al eje central de la argumentación:
la razón de ser del gobierno, y por tanto del ejercicio del poder que es lo propio, tiene como única justificación el sostenimiento de las relaciones de justicia.
Es decir, el reto de una sociedad es que las relaciones interpersonales se sostengan según criterios de justicia, es decir, según criterios éticos. Puesto que esto no está asegurado, es imprescindible la existencia de un gobierno que arbitre la situación.
En este sentido, la ética política tiene como comentido directo la justicia, no la felicidad de las personas, de cada uno de los miembros de la sociedad. Se sobreentiende que en ámbitos de justicia se vive dignamente y que ahí la persona puede disponer del campo libre suficiente como para tomar decisiones personales que le permitan llegar a su fin propio.
Por tanto, la ética política no rige todo, y sin embargo requiere que el gobernante sostenga la justicia. Ahora bien, la justicia no es una técnica, ni la mera aplicación de leyes preexistentes… no es cálculo -como predendían los filósofos del siglo de las luces y…. de las oscuridades-. La justicia se sostiene fruto de la toma de decisiones que han de ajustarse a la realidad y a la “naturaleza de la realidad”. Eso es, simple y llanamente PRUDENCIA.
La acción de gobierno es el ejercicio de una virtud por parte de la personas que gobiernan.
Pero… ¿se puede, realmente, ser prudente en cuestiones que no afectan a mi propio bolsillo si carezco de esa virtud cuando me toca en primera persona? ¿Se puede, realmente, salvaguardar la justicia cuando, en mi ámbito próximo, “desconozco” su contenido? Si la prudencia está más allá del mero cálculo -la vida humana está llena de novedad… por tanto de problemas nuevos- ¿no es fácil, a caso, malversar los criterios, las justificaciones que llevan a tomar una decisión u otra?
Puesto que el ejercicio del poder en la acción de gobierno no recae inmediatamente sobre uno mismo -no percibe el efecto- puede perderse sensibilidad ética con más facilidad aún que en el ámbito personal, donde los efectos, sin ser criterio moral, en ocasiones ayudan a discernir.
Es evidente que la virtud personal no forma parte de los programas electorales, pero es evidente que las condiciones personales de los gobernantes, sus virtudes, son condición necesaria del buen gobierno.
February 14th, 2008 — Edu "reflexión", El día a día
Estimados lectores:
A pesar del título del post, no sé si se trata de optimismo -jamás diré “optimisto antropológico”- o de percepción ajustada de la realidad.
Frente a la visión chata y apocada de los que ven en los alumnos universitarios un montón de gentes pasivas y no muy dadas a la implicación, estoy presenciando un hecho en el que los datos, creo, cantan bastante.
Día 11 de febrero: presentación de un blog que sostendrá el 50% de la asignatura a un grupo de 20 personas, algunas nada familiarizadas con este tipo de webs.
Día 12 de febrero: idéntica situación en otro grupo, en este caso de unos 30 alumnos.
El día 14 de febrero habían visitado el sitio 40 usuarios nuevos y cada día he recibido uno o dos comentarios, alguno de ellos especialmente atractivo. Cuestiones que en el aula podría haber resultado casi “agresivas”, se transforman en argumentos referidos a textos sólidos y en preguntas inteligentes.
Evidentemente, puede ser el primer paso -el ámbito escrito- para poder pasar a una dialéctica de alto nivel, sin miedo a plantear cuestiones difíciles…
En fin, que esta generación de universitarios no parece tan pasiva, es más, responde, responde ya… sólo queda que preseveren.
February 13th, 2008 — El día a día, Psicología
Jamás pensé que tuviese dificultad para escribir. Puesto que son ya varios los días que llevo sin hacer acto de presencia en esta sitio, intentaré poner de manifiesto la situación objetiva.
1. Es complejo mantener la cabeza en más de un hilo discursivo simultáneamente. Así, el inicio de una nueva asignatura suele centrar toda mi atención, especialmente, en los momentos “vacíos” -de camino al trabajo, mientras hago alguna tarea manua..-
2. Cuando el hilo discursivo desea plasmarse en palabras, en blog, la situación se hace aún más compleja, puesto que la atención no sólo se centra en una temática, sino también en unas palabras: se piensa con palabras de modo mucho más explícito.
3. Intentar mantener tres blogs durante estos tres meses va a ser una tarea compleja, especialmente si se convierte en tarea solitatia: dialogar es más fácil que sólo proponer.
No son excusas, sino la discripción de las limitaciones psicológicas -esto es, de operatividad de las diversas facultades cognitivas-.
Cuenta Wolf que Tomás de Aquino, durante algunos períodos de su vida, si no recuerdo mal en aquellos en los que enseñaba en París, dictaba varios libros a la vez: tenía 3 o 4 amanuenses a los que iba dictando los “nada fáciles” argumentos, correspondientes a otros tantos castillos argumentales.
Ahora tenemos ordenadores, pero no escribimos más ni mejor… la genialidad está en un sitio que no se parece “en nada” a la tecnología -no he querido decir técnica para evitar equívocos, lógicamente-.
February 11th, 2008 — Antropología, Edu "reflexión", El día a día

Iniciar una asignatura tiene siempre cierta emoción. Lógicamente, más aún cuando las expectativas son confusas.
Cada año es un reto y un lujo poder ver la cara, los ojos de atención: todo un horizonte de posibilidades.
Simultáneamente, me ha parecido entender que:
1. En general lo nuevo, no sólo desconcierta, sino que genera un poco de miedo.
2. En la propia formación parece primar la seguridad para conseguir resultados. En tal caso, la motivación intrínseca puede resultar más costosa.
3. La capacidad de riesgo parece que ha de elevarse.
4. Manifestar en público cuestiones referidas al trabajo intelectual es tremendamente más costoso que referir historias de carácter personal.
Posiblemente, los alumnos que han compartido conmigo esta clase tengan mucho que comentar al respecto: se trata de impresiones personales que, si son acertadas, necesitarán respuesta inmediata aquí o en el aula.
NOTAS:
1. la fotografía no es más que un elemento decorativo… nada más.
2. Este artículo ha sido escrito para el blog Antropología y Educación -de alumnos de Centro Universitario Villanueva-.
February 10th, 2008 — Edu "política", Preguntas
Me pregunta una periodista por esta alternativa. Diferencias, analogías, criterios para la elección, etc. etc.
Respuestas políticamente incorrectas:
1. Son distintas y es bueno que sigan siéndolo.
2. El problema de la universidad es intentar asemejarse a una “formación profesional”. Eso perjudica a una y otra opción.
3. La formación profesional como salida generalizada a los alumnos con fracaso escolar también es una dificultad, salvo que se regule adecuadamente y no disminuya el nivel de formación.
4. La potenciación de la formación profesional tendría que ir ligada a una mejora sustancial de la formación cultural amplia y ampliable.
5. La universidad es tal si tiene una fuerte base humanista, es decir, en general poco “útil”, pero indispensable para la libertad y salud de una sociedad.
6. En la misma medida en que se identifican las Carreras Universitarias a las Escuelas Tecnicas y análogas, vamos en dirección contraria a la propuesta.
7. La articulación de licenciaturas, pocas pero sólidas, y sus especialidades en un segundo ciclo, permite una mayor consistencia intelectual. La solución actual, materias troncales, obligatorias, libre configuración, puede llegar a diluir las bases de una sólida formación intelectual.
8. Considero bueno que el alumno pueda pasar de uno a otro camino. Esto tiene lógica si la base cultural es amplia, especialmente en el bachillerato y primero-segundo año de estudios superiores.
9. El nivel de abandono y los malos resultados académicos en la Universidad son tan altos que resulta patente que, en general, sobran alumnos en la Universidad y faltan en la formación profesional: muchos no están donde tendrían que estar. No es que los “torpes” vayan a FP, sino que la Universidad, de suyo, aporta una formación diversa: menos útil -pragmáticamente hablando-, más lenta y que requiere un tipo de trabajo muy concreto.
10. Nada más. Este punto es para redondear.
February 6th, 2008 — "Sensamientos" puros, Antropología, Edu "reflexión", Ética
Mañana hablaré, en Ávila, a un -espero- numeroso grupo de participantes en unas jornadas sobre educación. Ese es el título que tendrá la conferencia. Como aún no sé como irá, sólo quería trasmitir un par de ideas.
1. Una evidencia para comenzar: es posible distinguir lo verdadero de lo falso. El error existe: precisamente eso es prueba de la existencia de la diferencia y de la posibilidad de distinguirlo. Por tanto, intentaremos hacer referencia a verdades.
2. Los que saben afirman; los que no saben opinan. El hecho de que opinen -cuando opino sobre física cuántica, porque no soy físico- no quita ni pone nada a la verdad de las afirmaciones. Eso sí, hay asuntos relativos al futuro, la libertad, sobre los que no es posible afirmar del mismo modo.
3. La cuestión está en saber hacia dónde orientar el crecimiento -educar es ayudar a crecer- y qué rasgos -oportunidades y riesgos- presenta la sociedad en la que nos movemos.
4. Los elementos que definen la madurez de la personalidad -atendiendo a las posibilidades operativas reales- pueden describirse, potenciarse, etc. etc.
5. Los elementos que marcan, a mi juicio, los riesgos son: la ideología del género y el positivismo jurídico. Ambas cuestiones, ligadas al “laicismo religioso” o “religión laicista”, son un auténtico reto:
SE HACE IMPRESCIENDIBLE EDUCAR LA LIBERTAD, LA CONDICIÓN DE POSIBILIDAD DE LA LIBERTAD, ES DECIR, PERMITIR QUE CADA PERSONA ACCEDA A ESE CAMPO DEL QUE NINGÚN HOMBRE ES DUEÑO: EL DE LA VERDAD.
Ahí la fuerza no es nada, el dinero carece de capacidad de presión, la barbarie es visible -ya sea contra uno mismo o contra otro-… en fin, que merece la pena consolidar todo aquello que permite disponer de un ámbito interior en el que la verdad -cognoscible suficientemente si es que somos libres- pueda afincarse.
6. Y… ¿que significará crecer en la dimensión estrictamente personal, no sólo operativa? Intentaré explicarlo en la sesión.
Obviamente esto es un telegrama que requiere argumentación y argumentación… otra vez será… o las preguntas obligarán a abordarlo cuanto antes por escrito… aquí…