Mañana hablaré, en Ávila, a un -espero- numeroso grupo de participantes en unas jornadas sobre educación. Ese es el título que tendrá la conferencia. Como aún no sé como irá, sólo quería trasmitir un par de ideas.
1. Una evidencia para comenzar: es posible distinguir lo verdadero de lo falso. El error existe: precisamente eso es prueba de la existencia de la diferencia y de la posibilidad de distinguirlo. Por tanto, intentaremos hacer referencia a verdades.
2. Los que saben afirman; los que no saben opinan. El hecho de que opinen -cuando opino sobre física cuántica, porque no soy físico- no quita ni pone nada a la verdad de las afirmaciones. Eso sí, hay asuntos relativos al futuro, la libertad, sobre los que no es posible afirmar del mismo modo.
3. La cuestión está en saber hacia dónde orientar el crecimiento -educar es ayudar a crecer- y qué rasgos -oportunidades y riesgos- presenta la sociedad en la que nos movemos.
4. Los elementos que definen la madurez de la personalidad -atendiendo a las posibilidades operativas reales- pueden describirse, potenciarse, etc. etc.
5. Los elementos que marcan, a mi juicio, los riesgos son: la ideología del género y el positivismo jurídico. Ambas cuestiones, ligadas al “laicismo religioso” o “religión laicista”, son un auténtico reto:
SE HACE IMPRESCIENDIBLE EDUCAR LA LIBERTAD, LA CONDICIÓN DE POSIBILIDAD DE LA LIBERTAD, ES DECIR, PERMITIR QUE CADA PERSONA ACCEDA A ESE CAMPO DEL QUE NINGÚN HOMBRE ES DUEÑO: EL DE LA VERDAD.
Ahí la fuerza no es nada, el dinero carece de capacidad de presión, la barbarie es visible -ya sea contra uno mismo o contra otro-… en fin, que merece la pena consolidar todo aquello que permite disponer de un ámbito interior en el que la verdad -cognoscible suficientemente si es que somos libres- pueda afincarse.
6. Y… ¿que significará crecer en la dimensión estrictamente personal, no sólo operativa? Intentaré explicarlo en la sesión.
Obviamente esto es un telegrama que requiere argumentación y argumentación… otra vez será… o las preguntas obligarán a abordarlo cuanto antes por escrito… aquí…










2 comments ↓
Hola Consuelo!
Te escribo en calidad de alumno, también fascinado por los descubrimientos que estoy haciendo a raíz de la asignatura de Antropología II, escribo en esta plantilla porque no he navegado por tu Blogg con calma, y no he encontrado el sitio donde hablar acerca de la contemplación como plataforma sobre la que construir en la educación -familiar y escolar- que esperé encontrar vinculado a un posible espacio reservado para hablar del libro de Ayudar a Crecer,…bueno, en resumidas cuentas, espero puedas hacerme llegar alguna pista glosando el alcance de esa contemplación para descubrir su potencial educativo.
Saludos desde Asturias la bella.
Por cierto, no pude hacerme con todos los libros necesarios para examinarme; así que tendré que optar por septiembre, porque no hay ninguna posibilidad de adelantar esa convocatoria verdad???
Ciao!
Juan, ¡qué alegría verte por aquí!!
Precioso tema el que tocas… y poco conocido. En general, como solemos comentar, la palabra “contemplación” suena un tanto aburrida y ajena a la realidad del mundo. Sin embargo, tengo para mi que es justo al revés. Tal vez el brevísimo comentario a la fotograría de Fotomaf -una brevísima reflexión estética- pueda darte alguna pista. En todo caso, intentaré seguir el discurso que propone en un post algo más largo.
De fondo: lo bonito…. o más bien lo “precioso” es el fin de la acción educativa. Desde Asturias la Bella lo comprenderás mejor que otros.
Lógicamente el último punto….
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