“Para el viviente, ser es vivir”, en palabras del Estagirita.
Tendríamos que discurrir desde los más evidente a lo menos evidente. Así las cosas, podemos decir qué sea el ser vivo señalando qué rasgos tiene respecto a su opuesto, el ser inerte. Visto así, desde el ser inerte, el vivo posee unas características que, por referirse a su modo de ser, y no a acciones -operaciones- concretas, han de llamarse características metafísicas.
Las características metafísicas del ser vivo por antonomasia son: la automoción, la inmanencia y la heterogenedidad-organicidad. Es decir, los seres vivos se mueven por sí mismos; su obrar no es una actividad puramente transeúnte, sino que deja huella en el ser vivo, y su cuerpo es especial: está formado por partes diversas pero en perfecta relación, no se trata de partes iguales yuxtapuestas.
La pregunta que surge de inmediato es: cómo es posible que un ente posea tales características. Es decir, qué principios lo constituyen; qué principios, de los que depende el ser y el modo de ser, tiene. Y recordemos que un “principio con depedencia en el ser” es una “causa“. Pues bien, hacerse cargo de qué sea un ser vivo es ver sus características metafísicas y ser capaz de dar una explicación causal de ese modo de ser.
El ser vivo posee
“partes fuera de partes” -materia
“principio ordenador”-forma
“principio de operaciones”-eficiencia
“sentido de las operaciones”-fin
Baste por ahora este brevísima explicación. Hacerse cargo de qué signifique cada una de estas causas -tetracausalidad-, es harina de otro costal.










4 comments ↓
nadie los pesca aweonaos
Diego, debe ser una errata, pero no entiendo lo que dices.
Un saludo
entonces en lo que quedamos de lo que es un ser vivo es:un conjunto de materia que tiene una forma y que hace unas series de acciones con una finalidad
Algo así…. en último término un ser vivo es tal porque en él confluyen las 4 causas: material, formal, eficiente y final. La expresión “conjunto de materia” me resulta extraña… pero se entiende.
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