El papel de la madre en la formación ética de la persona

Transcribo unas palabras de un alumno, sin duda “incisivas”, al hilo de un comentario de uno de los capítulos de Quién es el hombre de Leonardo Polo.

Polo, después de hablar del hombre como un ser abierto y de crecimiento irrestricto, afirma que “El hombre es ético en la medida en que es fuerte. La fortaleza no es fuerza física, sino aguantar la adversidad y ser flexible, es decir, encontrar la alternativa. De esta manera la coherencia social empieza a mostrarse posible”. Y esto me ha hecho volver de nuevo a esa cuestión que nos planteó Consuelo sobre el feminismo o no feminismo del libro de Polo. Ya en otro comentario explicaba mi sospecha de que la transmisión de las creencias y valores sociales ha sido una tarea esencialmente femenina (de madre a hijos). Ahora me planteo algo que quizá sea exagerado, tal vez provocativo, pero que me parece verdadero. La cita de Polo, que repito, “El hombre es ético en la medida en que es fuerte. La fortaleza no es fuerza física, sino aguantar la adversidad y ser flexible, es decir, encontrar la alternativa. De esta manera la coherencia social empieza a mostrarse posible”, ¿no responde a cualidades profundamente femeninas? Fortaleza, resistencia frente a la adversidad, flexibilidad para encontrar la alternativa… ¿Es la mujer una criatura especialmente ética, tal vez por encima del varón? ¿No será la mujer la pieza clave en la cohesión social?

A lo que he contestado:

Rof Carballo te diría que sí, también Neumann o Jung, pero sólo en parte. La fuente primigenia de valoración y seguridad es la madre (el regazo materno es la seguridad por excelencia). Ahora bien, la conciencia de alteridad y la iniciación en los juegos en los que hay victoria-derrota, riesgo y reto, es propio del padre. La actuación ética es la armonización de las dos dimensiones. En ese sentido la estructuración ética de la sociedad depende de la aportación específica de lo materno y lo paterno. Una sociedad en la que uno u otro factor falten, es una sociedad deficitaria. Aventuro que una sociedad sin madre está abocada a la angustia, mientras que una sociedad sin padre padece el aburrimiento y el tedio (uso aquí la interpretación de Polo en “Ayudar a crecer” cap. II y IV).

Dejo aquí, para quien quiera pensar algo más, las reflexiones de mis magníficos alumnos.

4 comments ↓

#1 Valentin Pedrosa on 12.02.08 at 11:39 pm

Hace tiempo leía una entrevista a Vicente Ferrer en la que le preguntaban por la clave de su éxito en la India. Sin dudarlo un instante respondía: la clave es elegir a mujeres fuertes , con gran implicación social y humanidad. Ellas siempre consiguen culminar los proyectos más difíciles.

#2 Consuelo Martínez-Priego on 12.03.08 at 11:02 pm

Por eso es sorprendente -y perverso- que se quiera “igualar” a la mujer y simultáneamente se vea la maternidad como algo negativo, como una enfermedad de la que hay que librarse. En el fondo se aniquila el último resquicio de sostenimiento ético de la sociedad, no tanto porque el padre no sea relevante, sino porque actúa sobre el terreno abierto por la mujer…. creo…

#3 luis on 01.03.09 at 2:43 am

hola, me gustaria saber por qué borró mi comentario
realmente no comprendo.

gracias.

#4 Consuelo Martínez-Priego on 01.03.09 at 1:03 pm

Luís, perdona, no tengo conciencia de haber borrado ningún comentario…. Vi un comentario tuyo, pero no sé por qué no está aquí… De verdad que lo siento.

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