Estos días, ante la contemplación de un Niño, se ha hecho más necesaria la reflexión en torno a la “caricia” y la “ternura”. He encontrado un texto precioso del que quería haceros partícipes. Es de Juan Rof Carballo, en Entre el silencio y la palabra -libro precioso, por cierto.
“El contacto cutáneo, la caricia, llena, pues, un doble sentido trascendente: el de, por un lado, delimitar nuestro ser, nuestro “esquema corporal”, confirmándolo en él por otra persona que protege; en segundo lugar, el de consolar al hombre de esa limitación que es su orgullo (la del ser individuo) de su contrapartida, la de estar solo en el mundo y ser perecedero, abocado a la muerte. Dice Kunz: “En todas las modalidades del ser confirmado -desde el leve contacto hasta el sublime saber de nuestra participación en la fama inmoral, pero de una manera inmediatísima y poderosísima, en el contacto corporal- experimenta el hombre, en su intimidad, la ruptura y superación de su estar solo, con lo cual se sacia quizá el más profundo sentido del tácito deseo de ternura de todo hombre. Con ello, la cariñosa caricia queda con la última y única posibildiad de quitar o aminorar en otro el angustioso tormento de la soledad e incluso el del dolor corporal, considerado éste como la pérdida de comunicación con los semejantes y, por tanto, como impotente reducción del ser a su pura exitencia momentánea”.
La piel -”lo más profundo del hombre”- es quien envuelve nuestra individualidad, y a la vez, la posibilidad del contacto amoroso con el prójimo que nos libra de la angustia del estar-solo-en-el-mundo (…) En la necesidad de ternura el niño aspira a experimentar ese contacto corporal en el que se documenta la presencia protectora y solícita de otro hombre”.
Es lógico que acariciemos a un niño; es lógico que demos la mano a un enfermo, a un necesitado; es lógico que demos un beso a quien queremos.










4 comments ↓
Y antes de tocarme toda su piel me tocaba.
Y antes de auparme sólo sus ojos me alzaban.
Preciosas palabras, Valetín. No sabía que eras poeta…
Me ha encantado la cita de Rof Carballo por si misma y porque me ha recordado las muchas veces que mi madre hablaba de Rof Carballo y la ternura. Sobre este tema te recomiendo también lo que dice Karol Woytila en su libro “Amor y responsabilidad”. Es magistral.
Hola, Nieves. La verdad es que creo que Rof es un “gran conocedor el corazón del hombre” -dicho de modo algo cursi, pero no por eso menos verdadero-. Tengo el libro que citas: buscaré en él temáticas como ésta porque, como sabes, estoy en pleno proceso de “aprendizaje”.
Muchísimas gracias y un saludo
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