Escribiendo y publicando

Demasiados días sin decir nada en el blog: eso no es bueno para los hábitos intelectuales que, con este medio, quisiera cultivar. Sin embargo hay razones de peso -o de páginas-.

El curso pasado, con el fin de hacer más pensable el pensar filosófico del aula, inicié un blog con alumnos. La experiencia fue apasionante y un éxito tal que, al finalizar el cuatrimestre el blog salió publicado como libro: Diálogos sobre Antropología y Educación. Contienen todas esas cosas de las que no da tiempo a hablar en clase, esa idea que viene tras la conversación en el aula, la pregunta que el alumno no llega a formular o aquella que necesita una contestación más pausada. Es algo así como un desarrollo paralelo del temario, con la amenidad de una conversación. Si, me gusta cómo quedó.

Este año he repetido -sólo en cierta medida- la experiencia. Teníamos que estudiar filosofía de la educación y ética. Nada mejor que un par de libros y ¿por qué no escribir en un blog sobre cada uno de los capítulos? Así, más de 35 personas hemos leído simultáneamente dos libros -altamente recomendables: Ayudar a crecer de Leonardo Polo y Ética: cuestiones fundamentales de Robert Spaemann-. Resultado: tras tres meses de diálogo -cada semana introducía un nuevo capítulo y la cascada de comentarios era imponente-, y ya ha salido el libro con más de 550 páginas. Leer y escribir sobre un libro, leer los comentarios de los demás y hacerles apreciaciones… yo he disfrutado y los alumnos también. Y sé que han aprendido más, mucho más que otros años con el sistema autista de estudio y examen. El libro: Educar: diálogos sobre educación y ética.

Algo idéntico he hecho con otro grupo de alumnos, en este caso más reducido, de cuarto de carrera. Con ellos he leído Quién es el hombre, de Leonardo Polo, también. Hemos contado con algún invitado ilustre que se unió a la conversación. El libro de este segundo blog del año tiene algo más de 150 páginas. El título: Hablando sobre “Quién es el hombre”.

No soy amiga de “innovaciones pedagógicas modernas”, no soy amiga de reduplicar la didáctica de primaria con alumnos universitarios. La didáctica tiene como elemento fundante la psicología evolutiva y a los 18, 20 o 24 años… ya no estamos para jugar, sino para trabajar y además, con la zona superior: la inteligencia puede actuar sin necesidad de “manupular”: estamos a otro nivel. Sin embargo, esto no es “modernidad”, sino volver a la sustancia de la universidad en su edad de oro: las cuestiones disputadas, los papers, la correspondencia, los diálogos, los comentarios…. en fin, retomar, no olvidar.

Ah! y como esto de publicar se ha hecho más fácil, en septiembre publiqué algo así como un “manual”: Antropología filosófica para educadores.

Con esto pretendo animar a los que escriben y alentar a los profesores: esta gente joven es magnífica, sólo hay que ponerla en situación de hacer cosas grandes… y las hacen. Eso sí, no se puede tener miedo al trabajo, ni al esfuerzo.

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