Otra vez: una bomba; en esta ocasión en el Campo de las Naciones, en Madrid.
En este sitio no suelo hacer anotaciones de carácter periodístico, referidas a acontecimientos del día a día, pero en este caso no he podido evitarlo. Sencillamente no hay razón alguna que justifique el terrorismo. Sólo los que carecen de racionalidad, en un ámbito de racionalidad, han de acudir a la fuerza.
El declinar de la razón tiene lugar en dos contextos: el relativista y el sentimental-romántico.
El que afirma que no hay verdad alguna, que todo depende del contexto y el consenso.
El que afirma que sus “sentimientos” son lo último a lo que puede apelarse, sean éstos sentimientos patrios o ideológicos.
Es evidente que sólo algunos consideran que aún puede hablarse -por más que se hable de diálogo por esos mismos-.
Se habla si ambas partes tienen la profunda convicción de poder llegar a un lugar de entendimiento en el que no prime la ley del más fuerte -típico del relativismo- ni tampoco posea como último lugar de referencia sus propios sentimientos, esos que no pueden argumentarse porque los otros “no pueden comprenderlo”. Sólo si podemos referirnos a una verdad sobre el hombre y una justicia accesible a la razón es posible dialogar. Sólo si hay referentes “absolutos”, no dependientes de la voluntad de ninguna de las partes, es posible el diálogo. No cambiamos nuestros argumentos más que si encontramos otros, no modificamos nuestra valoración de las cosas más que cuando sabemos que hay Verdad más allá de Mi verdad, y cuando la primera me interesa más que la segunda. Dialogar no es “exponerse a ser vencido”, sino buscar una verdad mejor, una solución más justa.
Y… esto no es utópico, es sólo distinto al contexto moral en el que viven muchos y en el que vive la política imperante.










2 comments ↓
Intereswante reflexión sobre el terrorismo y la irracionalidad. Pero creo que deberíamos ir más lejos. Se habla mucho de terrorismo a nivel mundial. Me parece evidente que es una muestrra de irracionalidad, pero ¿a qué llamamos terrorismo? Urge definirlo, delimitar el concepto. Para mi todo uso desmedido de la violencia es terrorismo, aunque no tengamos “catalogados” como terroristas a los autores. Todo bombardeo de una ciudad me parece terrorismo… ¿o no?
Vicente, es complicado definir el terrorismo pero, se me antoja que con este término se hace referencia directa a la “siembra del terror” y a la ausencia de respeto de las “leyes de la guerra”. Con esto presupongo que la guerra tiene leyes, y que no todas las guerras son injustas. Comprendo que es una afirmación políticamente incorrecta, pero a mi juicio obvia: a los nazis había que quitarlos -no hacerlo hubiera sido inmoral- y se quitaron con una guerra. Y “nazis” ha habido y hay muchos.
Las claves que, a mi juicio, parecen definir el terrorismo son el tipo de objetivos y los modos de operar: ninguno de los dos tienen carácter militar. Así, entiendo que los ejércitos operan como terroristas cuando sus objetivos no son militares y cuando se “camuflan” -dejan de aparecer como militares- en sus operaciones. Cuando un ejército deja sus enseñas, deja de ser ejército y se convierte en grupo terrorista.
Lo complicado ahora es dilucidar cómo se puede luchar frente al terrorismo. Obviamente en un contexto no bélico, como el nuestro, con la aplicación rigurosa de la ley -las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, etc. -. ¿Y en un contexto bélico, cuando uno de los contendientes es terrorista, es decir, no respeta las “leyes de la guerra” y causa bajas civiles y el “pseudo-ejército” se camufla y manifiesta como civil? Bien, ese es el debate abierto en Oriente Medio. ¿Cómo puede frenarse la acción terrorista sistemática? ¿Qué hacer cuando el que empuña la metralleta no va vestido de militar y se pone tras un civil? ¿Qué hacer cuando los misiles están situados en colegios por decisión del grupo terrorista?
Tal vez sea simple el planteamiento… pero es lo que consigo pensar por ahora. En todo caso, seguiré.
Muchísimas gracias por la apreciación.
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