Deprivación afectiva

Entre las evidencias que la clínica ha puesto de manifiesto, desde hace más de 70 años, se encuentra esta: el hombre necesita afecto para sobrevivir dignamente. En el hombre, ser engendrado, criado y educado constituyen un único proceso, una única realidad; su separación, la reducción de la paternidad y la maternidad a mera procreación no seguida de los cuidados que le son propios, es una aberración.

Cae por su propio peso que, entre el afecto materno-paterno y el resto de afectos posibles, media una diferencia notable. Cierto que ante un déficit es necesario poner algún tipo de remedio… pero será eso: un remedio. Y cómo no, el Estado es incapaz de poner afecto en la acción educativa. El Estado no es educador en modo alguno; mejor dicho, no debe serlo por ser contrario a la continuidad originaria de la acción generadora y por carecer de rostro humano -tendrá rostros delegados, pero fácilmente se convierten en mediadores del Estado… -

Pero no me detengo más en consideraciones… os dejo un vídeo en el que esa situación de “deprivación” llega a extremos insospechados. Las consecuencias son terribles y cualquiera que tenga algo de sensiblidad reaccionará: los padres deben querer. No es inmoral simplemente lo contrario, sino anti-natural. Es consustancial a la paternidad y la maternidad el cuidado, el amor diatrófico, la procura.

3 comments ↓

#1 Sensaciones on 08.27.09 at 2:52 pm

Es una maldad tan retorcida… Aprovechando la intimidad tengo que llorar.

Es difícil imaginar un “Creador omnisciente”, con los atributos que se le suelen poner en las religiones monoteístas, tras las bambalinas del escenario de la vida.

El amor y el odio son tan naturales el uno como el otro. La salud y la enfermedad son igualmente “naturales”, así como las mutaciones génicas -adaptativas o fallidas-, todas son “naturales”.

La vida, con sus atributos indisociables -muerte, amor, sexo, odio, homicidio, genocidio, caridad, infanticidio, fraticidio…, ¡sí, me salen muchos atributos negativos!…-, es toda ella “natural”. Y, dejando aparte la propia definición de vida, que no es algo baladí hacerla, y asumiéndola como la que se suele entender comúnmente, de forma más bien difusa. En realidad, EL MAL no tiene “explicación”, el mal rotundo es un sin sentido para el humanismo que sólo lo cobra si vemos la vida de forma no antropocentrista…

La metafísica cristiana, de muchos de nosotros, no tiene solución para el mal, no es capaz, a pesar de los esfuerzos, de darle sentido a la “vida”, porque ésta se sobreentiende como “vida humana”, y por se define ya de por sí de forma idealista o esencialista.

El mundo, la vida, existía antes de la existencia del ser humano. En realidad, antes del ser humano existía vida -con sus atributos negativos-, y antes de ésta existía no-vida (tampoco existía muerte, por eso el término “no-vida”). Claro que siempre tendremos que partir de algo, pero no me digas que me lo crea porque está escrito en un texto que fue realizado,dentro de la historia del mundo, hace apenas unos segundos, no representa nada, es, por así decirlo, banal, elemental…, esto es: humano.

No somos nada… más que unos animalejos siniestros unos, perversos otros, maravillosos, también, otros…

La mayoría nos quedamos en un mero término medio, entre cuyos bordes se desarrollan, por cierto, guerras, físicas, ideológicas, pacíficas unas, sangrientas otras…

Es una historia, la de esta niña, como otras…, las del día a día, se quieran o no conocer, que hacen pensar en esa interpretación del mundo como obra del Ángel caído, y que tiene aproximadamente el mismo sentido que la contraria, o quizá más, no sé.

En realidad mi comentario iba a ser otra cosa, nada que ver con lo dicho, pero me salió así.

No sé si permitirás que quede aquí, pero qué te voy a decir yo.

Saludos, y hasta el próximo comentario.

#2 Sensaciones on 08.27.09 at 3:19 pm

Por cierto, ya que utilizas -y es de amplia difusión-, me gustaría recomendar el siguiente enlace:

http://www.wikilengua.org/index.php/deprivaci%C3%B3n/deprivation

En él, como en tantos términos de nuestros días…, se muestra el origen de este innecesario término, aunque seguro que se impondrá, pero no será porque yo no haga nada.

Como bien dicen en la Wikilengua, el origen está en la mala traducción de “deprivation” por “deprivación”. En este sentido, esta publicación podría titularse “Privación afectiva”, y quedaría muy bien dicho.

Uno de tantos términos que se nos pegan como lapas…

#3 Consuelo Martínez-Priego on 08.27.09 at 6:34 pm

Sensaciones,
gracias por tus comentarios. No consigo cargar el sitio al que haces referencia en tu segundo comentario: lo seguiré intentando. En todo caso, “privación” es sin duda mejor que “deprivación”: estoy contigo.
En cuanto a tu primer comentario, señalaría dos cosas:
1. No creo que la razón última de la realidad esté en un doble principio, tampoco la causa última -causa y razón no se indentifican-. La razón camina por la vía de la posibilidad; la causa por la del acto. Ninguna de las dos vías llega a un doble principio -amor-odio al modo griego-. Entiendo que esa explicación es más bien mitológica que filosófica.
2. El mal es, sin duda un misterio. San Agustín lo llamaba “misterium iniquitatis”, misterio de iniquidad. Sin embargo entiendo que desde la libertad es posible acceder a la situación de “privación” de cumplimiento de la propia realidad: ahí está, a mi juicio el mal. Para eso es imprescindible atender a una realidad que antecede al ejercicio de toda libertad. Desde ahí es posible considerar la privación. En la tradición filosófica en la que me muevo, también en la ilustración, el mal es entendido por ese camino.
En cuanto al “Dios Omnisciente”… difícil de “imaginar”, pero es “pensable”… En todo caso, el hecho de que el mundo sea “cosmos” y no “caos” manifiesta la existencia de una racionalidad superior a la del propio cosmos y eso… obliga a pensar en la racionalidad más allá de la autoconciencia cósmica -se entiende que me refiero al hombre, el cosmos no piensa ni es capaz de reflexión-.
Por ahora no se me ocurren más vías de comentario a tu texto.
De nuevo, gracias por escribir y un coridal saludo

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