Algo sobre la creatividad

De la creatividad puede hablarse desde muchos puntos de vista o, es estudiable desde diversos planos epistemológicos. La psicología es, tal vez, la ciencia estrella en la actualidad. Sin embargo, creo que es posible una aproximación más “sencilla”, y bastante más “intuitiva” y no por eso menos profunda -creo que incluso lo es más-.

Cuando decimos creatividad otros términos vienen de su mano.

En primer lugar implica hablar de “algo” creado. En efecto, la existencia de algo, algo que es creado, es indisiciable de la creatividad. Estamos hablando con ello de la existencia de un “producto” creado. En virtud de ese producto calificamos la creatividad. Algo es claro, podemos hablar de mayor o menor creatividad en virtud de ese producto. El carácter efímero, frívolo, o consistente de lo creado habla de la profundidad de la creatividad.

Hablar de creatividad lleva consigo, también, hablar de original. Así, lo creado es lo original, es decir, lo que tiene un origen. En ausencia de origen no hay creatividad. Con ello estamos hablando del origen de lo creado, es decir, de alguien que es capaz de decir, “esto es mío”, “esto lo he hecho yo”, yo soy el responsable. En ausencia de principio, no hay creatividad. La mayor o menor intensidad del acto libre principio del crear algo, es decir, en virtud de la intensidad del acto originario principio de lo creado, habla de la mayor o menor creatividad.

En tercer lugar la creatividad de refiere a lo nuevo. Lo repetido no es lo creativo. Ahora bien, lo realmente nuevo es aquello que no tiene igual y por tanto el radical último ha de denominarse único. Sin embargo lo único es la persona, todo lo demás es único en virtud de su relación con un origen único. Así la mayor o menor proximidad a la novedad misma que es ser persona, habla de la mayor o menor creatividad.

Un último apunte: se habla también de creatividad para referirnos a lo inventivo o lo imaginativo. Entiendo que esto se refiere a la capacidad humana para “encontar” -eureka-, algo que antes no se sabía o, más en concreto, la solución a un problema; es decir, la nueva disposición de medios. Eso, sin duda, es obra principalmente de la imaginación.

Así las cosas, ser creativo implica,

ser capaz de hacer “cosas”

hacerlas “desde uno mismo”

tan “nuevas” como cada uno

buscando “soluciones” distintas.

Entiendo así que la frivolidad, la falta de libertad, el desconocimiento de la unicidad propia y la carencia de capacidad para mirar la realidad son las grandes dificultades para ser creativos.

Entiendo también que esto implica que todos somos creativos pero que podemos serlo más o menos, en virtud de los elementos señalados y sus correlativas dificultades.

Pero una explicación más detallada necesitaría mucho más espacio. En otra ocasión seguiremos.

2 comments ↓

#1 Valentín Pedrosa Rivas on 07.20.09 at 9:29 am

La creatividad lleva aparejado el darse cuenta de la realidad única de la propia existencia, de mi capacidad para cambiar la realidad y hacerla mia, de mi propio lugar en el mundo.
Todos debemos ser creativos, estar en permanente proceso de creación.
Renunciar a ser creativo es equivalente a renunciar a vivir.

#2 Consuelo Martínez-Priego on 07.20.09 at 9:35 am

Muy buenas, Valetín.
Pues sí, por ahí van los tiros que estaba dando: ser creativo es un modo de vivir, y, en el fondo, el mejor modo de vivir. Presupongo, por tanto, que hay modos de vivir mejores y peores. El reconocimiento de la propia unicidad y del propio “nombre”, así como del “lugar que ocupamos en el mundo” son el criterio de “acierto” a mi juicio. Vivir libremente conforme a la propia verdad es ser radicalmente creativos.
Gracias por el comentario.

Leave a Comment