En torno a la figura paterna -y a la paternidad misma- hay un encendido diálogo. Qué elementos son sustantivos o configuradores de su identidad y cuáles conforman el rol, por tanto está sometido a la diversidad cultural, es cuestión que está dilucidanto una amiga.
Pertendo llamar la atención sobre un asunto obvio -a juicio de Rof Carballo-:
Querámoslo o no, todo crecimiento sano, creativo -cada uno ha de crear la propia biografía-, para “amar y trabajar” -así sintetizaba Freud la felicidad humana-, es hombre ha de contar en su haber con una raíz vivificadora que es precisamente, la seguridad y el cuidado del amor maternal y la confianza en el orden paterno (Cfr. Rof Carballo, J., Violencia y Ternura, 292)
Hasta el extremo que la carencia de esas raíces lleva consigo la forja de personalidades llenas de sentimientos de culpa y de violencia; de ausencia de esperanza básica y de conformidad entre el devenir de los tiempos -la providencia- y la propia menesterosidad.
En una sociedad en la que cada persona carece de esa vinculación originaria se producen cuatro huidas:
1. La “huida de la libertad”, que hace que se prefiera la seguridad que da el conocimiento de un pequeño sector del mundo técnico frente al pensamiento meditante y reflexivo.
2. La “huida de la tierra”, con todo lo que esto significa: su nexo con el mundo matrialcal. Es el desarraigo hasta perder la vinculación con la Naturaleza.
3. La “huida de lo alto”, del “mundo paterno”, de toda instancia de autoridad sustituyéndola por el juego de la razón. En esa situación, el hombre deja de “escuchar el soplo iluminante y sobrecogedor que en decisivas ocasiones de su vida le viene de los cielos”.
4. La “huida del amor”. En efecto, nuestra sociedad descansa sobre el placer de comprar, sobre el intercambio de cosas. Una de sus expresiones más notorias es el auge y la exaltación del erotismo contemporáneo que llega a extremos obsesionantes.
Todo esto comporta la pérdida de la interioridad, del pensamiento libre.
Frente a eso, Rof describe el descubrimiento de lo numinoso, de lo sagrado, el aprendizaje de la reverencia, del respeto temeroso -en términos heideggerianos-, precisamente en ese mismo contexto familiar, en el que se da la protección materna y paterna -cada una con sus rasgos específicos-.
“Se declara con frecuencia, siguiendo la formulación de Heidegger, que el hombre está geworfene, arrojado, en la existencia. Es cierto, pero lo está a través de alguien. Ya vimos que el niño se abrigaba de su temor frente a lo desconocido en el regado de sus padres. Más adelante se le educa en el respeto a sus progenitores. Pero cuando se vuelve hombre, ha de sentir aquello que en la vinculación a sus padres lo une al mundo de la cultura y de la tradición y, a la vez, al misterio que rodea su existencia, en forma de temeroso respeto (…). Nosotros decimos veneración. En la veneración a los padres está el germen del respeto frente a lo numinoso. A través de los padres se encuentra el hombre vinculado con el misterio del origen, de su ser en el mundo. (…) esa veneración hacia sus lares paternos, que constituía una de las formas más elevadas de amor, puede convertirse en una de las raíces de su sentimiento religioso (…)” (Rof Carballo, J., Cerebro interno y mundo emocional, 338-339)










2 comments ↓
Hola Consuelo
Es muy interesante lo que planteas, intenté dejarte varios comentarios en la anterior entrada, pero no se porqué, no me dejó, espero que este si se publique…
Una duda que considero, primordial resolver, para plantear cualquier aspecto, al menos en cualquier contexto, es una duda que siempre he tenido. A la hora de plantear “qué es” o “que puede ser” algo, ¿qué se debe tener de referencia?. ¿La definición en un diccionario?, ¿ideas ajenas que se han podido descubrir al leer textos de personas que se lo han planteado antes?, ¿la concepción social actual sobre un término?, o ¿mezcla de los anteriores?.
Entiendo y me fascina la etimología de cada palabra, concepto, etc. Sin embargo, no cabe duda que el lenguaje humano, es puramente social y reflejo de la inteligencia humana. Ahora bien, si un término es distinto en una sociedad de otra, ¿qué es lo que se debe tomar de referencia?. Por poner un ejemplo, en tu última entrada has hablado de la paternalidad/maternidad, tomando de referencia otros autores, mientras que, si se contrasta con otros, definiciones en diccionarios podemos llegar a contradicciones o incoherencias, otorgándole a ambos términos una concepción amplia en vez de ser concisa y clara.
Quizás, tras quedar aclarada esta duda, podría empezar a exponer mis juicios/ideas de forma mas clara y lógica. De la manera que al menos yo, considero “correcta”.
Gracias de antemano
Chisi, perdona que haya tardado tantísimo en contestar a tu comentario: estamos en febrero y eso se nota.
Saber qué es algo es complejo, sin duda, tremendamente complejo. Creo que es la tarea propia de la filosofía. Si me apuras, es fruto de una importantísima operación intelectual que Aristóteles denominaba “epagogué”.
Entiendo que la etimología de las palabras ayuda a enriquecer la comprensión y que, si se profundiza, muestra más coincidencias que diferencias.
Cosa distinta es la mera “comparación cultural” que, llena de relativismo, no hace sino generar confusión.
Si tenemos la convicción de la existencia de una realidad extramental, la inteligencia recta buscará esa realidad, no los constructos o deseos del hombre. Si tenemos la profunda convicción de que existe esa realidad, podremos descubrir la confluencia, la riqueza en la multiplicidad; y podremos decantar lo esencial.
Diría un lógico que saber qué es algo es ser capaz de formular una definición esencial, es decir, de señalar cuál es el género al que esa realidad pertenece y cuál la diferencia específica, aquello que lo distingue de otras especies pertenecientes al mismo género.
En tal caso, la paternidad y la maternidad son relaciones interpersonales -obvio- de una naturaleza peculiarísima: refieren generación, originación, consanguinidad. El resto son analogados.
Como de costumbre, tal vez sea algo “rotundo”, pero el tiempo y el espacio no me permiten mucha más explicación.
Un cordialísimo saludo
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