Buscaba alguna canción de Mercedes Sosa, recientemente fallecida, y encontré esta de Julio Numhauser. Canción de protesta y revolución, con un fondo, a mi juicio terrible. Cambia, todo cambia. “Cambia el sentir el amante… lo que no cambió ayer, tendrá que cambiar mañana…”.
Me ha sorprendido porque la clave del descubrimiento filosófico es el de la constancia, la permanencia. Hay algo que se corresponde con la permanencia, el nous. En la intelección se producce una “detención”. El acto de inteligir es lo estable correlativo a lo estable en la realidad: lo ente. Si hay conocimiento, si hay intelección, algo supera el tiempo o, no todo es corroído por el tiempo. Hasta aquí toda la tradición filosófica occidental.
Lo increíble es que la canción que aparece en el vídeo es su antítesis: todo cambia. Podría ser el paradigma del relativismo absoluto…. Pero está lleno de falacias. Acude a los ejemplos tomados de la naturaleza en muchos casos… pero no se da cuenta de que se trata de realidades que asombran en su constancia, puesto que se trata de cambios reglados. Lo asombroso de los cambios que narra es su carácter ordenado. Podemos cantar sobre el cambio porque éste no es absoluto. La modificación caótica, la ausencia de norma, de regla, no puede cantarse… no hay nada que decir. El cambio es algo sumamente preciso y, en cuanto inteligible -cantable- con realidad estable. La falacia es que la ley universal expresada es contradictoria consigo misma.
“Todo cambia”…. menos esta sentencia.
También puede interpretarse como la canción que señala la lógica necesaria de la historia: el marxismo puro.
Esto es algo de lo que me ha sugerido… seguro que a vosotros os trae muchas más cosas a la mente: ¿No es nacionalismo, populismo? ¿No es colectivista en el planteamiento? ¿Lo que perdura es lo social?









