No me resisto… voy a decir algo en torno a la película. La he visto: me ha encantado.
Tal vez alguien espere un análisis metafísico en este blog. No: en esta ocasión me limitaré a reseñar algunas cuestiones que me han llamado la atención.
Me parece que tiene gran valor la coincidencia en el gusto y la diversidad en la interpretación.
Hay interpretaciones esteticistas, morales, antropológicas, teológicas, metafísicas, literarias, políticas, etc. etc. etc.
Es interesante la pluralidad de públicos que ya ha visto la película y la pluralidad, también, de “temáticas” destacadas: parece que cada segmento de edad tiene connaturalidad con un ámbito temático.
Me ha impactado la búsqueda que he hecho: en 0,05 seg. 1.960.000 entradas. Creo que no es común.
Pero lo más increíble es que la he visto dos veces y estoy deseando volver a verla. No se agota con facilidad.
De todo esto concluyo alguna cosilla:
Cuando una realidad puede ser interpretada, sin contradicción, desde perspectivas epistemológicas distintas, es señal cierta de riqueza significativa -esto me recuerda a Frege-.
Cuando una realidad permite el deleite de muchos de “paladar educado”, hemos de hablar de belleza -esto me recuerda a Kant y a C.S. Lewis-.
Cuando una realidad de carácter narrativo posee profundidad antropológica, encuentra eco interior en muchas personas -esto me recuerda a Shakespeare y a las tragedias griegas-.
Y se podrían decir muchísimas más cosas… pero creo que es más oportuno que cada quien, vista la película, encuentre espacio interior que le permita destacar aquello que más convenga a su propia vida.
Buscaba alguna canción de Mercedes Sosa, recientemente fallecida, y encontré esta de Julio Numhauser. Canción de protesta y revolución, con un fondo, a mi juicio terrible. Cambia, todo cambia. “Cambia el sentir el amante… lo que no cambió ayer, tendrá que cambiar mañana…”.
Me ha sorprendido porque la clave del descubrimiento filosófico es el de la constancia, la permanencia. Hay algo que se corresponde con la permanencia, el nous. En la intelección se producce una “detención”. El acto de inteligir es lo estable correlativo a lo estable en la realidad: lo ente. Si hay conocimiento, si hay intelección, algo supera el tiempo o, no todo es corroído por el tiempo. Hasta aquí toda la tradición filosófica occidental.
Lo increíble es que la canción que aparece en el vídeo es su antítesis: todo cambia. Podría ser el paradigma del relativismo absoluto…. Pero está lleno de falacias. Acude a los ejemplos tomados de la naturaleza en muchos casos… pero no se da cuenta de que se trata de realidades que asombran en su constancia, puesto que se trata de cambios reglados. Lo asombroso de los cambios que narra es su carácter ordenado. Podemos cantar sobre el cambio porque éste no es absoluto. La modificación caótica, la ausencia de norma, de regla, no puede cantarse… no hay nada que decir. El cambio es algo sumamente preciso y, en cuanto inteligible -cantable- con realidad estable. La falacia es que la ley universal expresada es contradictoria consigo misma.
“Todo cambia”…. menos esta sentencia.
También puede interpretarse como la canción que señala la lógica necesaria de la historia: el marxismo puro.
Esto es algo de lo que me ha sugerido… seguro que a vosotros os trae muchas más cosas a la mente: ¿No es nacionalismo, populismo? ¿No es colectivista en el planteamiento? ¿Lo que perdura es lo social?
De la creatividad puede hablarse desde muchos puntos de vista o, es estudiable desde diversos planos epistemológicos. La psicología es, tal vez, la ciencia estrella en la actualidad. Sin embargo, creo que es posible una aproximación más “sencilla”, y bastante más “intuitiva” y no por eso menos profunda -creo que incluso lo es más-.
Cuando decimos creatividad otros términos vienen de su mano.
En primer lugar implica hablar de “algo” creado. En efecto, la existencia de algo, algo que es creado, es indisiciable de la creatividad. Estamos hablando con ello de la existencia de un “producto” creado. En virtud de ese producto calificamos la creatividad. Algo es claro, podemos hablar de mayor o menor creatividad en virtud de ese producto. El carácter efímero, frívolo, o consistente de lo creado habla de la profundidad de la creatividad.
Hablar de creatividad lleva consigo, también, hablar de original. Así, lo creado es lo original, es decir, lo que tiene un origen. En ausencia de origen no hay creatividad. Con ello estamos hablando del origen de lo creado, es decir, de alguien que es capaz de decir, “esto es mío”, “esto lo he hecho yo”, yo soy el responsable. En ausencia de principio, no hay creatividad. La mayor o menor intensidad del acto libre principio del crear algo, es decir, en virtud de la intensidad del acto originario principio de lo creado, habla de la mayor o menor creatividad.
En tercer lugar la creatividad de refiere a lo nuevo. Lo repetido no es lo creativo. Ahora bien, lo realmente nuevo es aquello que no tiene igual y por tanto el radical último ha de denominarse único. Sin embargo lo único es la persona, todo lo demás es único en virtud de su relación con un origen único. Así la mayor o menor proximidad a la novedad misma que es ser persona, habla de la mayor o menor creatividad.
Un último apunte: se habla también de creatividad para referirnos a lo inventivo o lo imaginativo. Entiendo que esto se refiere a la capacidad humana para “encontar” -eureka-, algo que antes no se sabía o, más en concreto, la solución a un problema; es decir, la nueva disposición de medios. Eso, sin duda, es obra principalmente de la imaginación.
Así las cosas, ser creativo implica,
ser capaz de hacer “cosas”
hacerlas “desde uno mismo”
tan “nuevas” como cada uno
buscando “soluciones” distintas.
Entiendo así que la frivolidad, la falta de libertad, el desconocimiento de la unicidad propia y la carencia de capacidad para mirar la realidad son las grandes dificultades para ser creativos.
Entiendo también que esto implica que todos somos creativos pero que podemos serlo más o menos, en virtud de los elementos señalados y sus correlativas dificultades.
Pero una explicación más detallada necesitaría mucho más espacio. En otra ocasión seguiremos.
Ayer estuve viendo esta joya en la exposición “Chaplin en imágenes”, organizada por Caixa Forum. Entre otros muchos documentos gráficos estaba este que os dejo.
¿De veras que alguien puede seguir dudando de la significatividad natural del cuerpo, más allá de la dimensión cultural y convencional de algunos signos gestuales? En otra ocasión escribiré con detalle sobre este asunto. Por hoy, insisto, disfrutad.
Lo único radicalmente nuevo en la historia es la persona, cada persona.
La música es el arte sublime -tal vez porque su expresión y deleite llena, roba, el tiempo: solo puede ser disfrutado en el tiempo por el arte exigido-.
Os dejo dos obras maestras del virtuosismo: el “Zapateado” de Pablo Sarasate. La misma obra -novedad de Sarasate- interpretada por dos excelentes violinistas -novedad de la interpretación. Me sobrecoge la diferencia en la interpretación y la identidad de la obra.
Y… luego hay quien duda de la significatividad natural del cuerpo. Cada gesto, cada movimiento, cada armónico signo… Todos lo comprenden, todos pueden deleitarse.