Se trata de un texto con belleza y profundidad suficientes para ser leído en directo y, si se puede, visto y oído. Por eso, en este primer post os lo dejo “tal cual” -a partir del minuto 9 comienza a hablar el Santo Padre-.
Más adelante comentaré algunas cosas. Baste por ahora subrayar que la Palabra es un don, que la cultura en la que vivimos, que toda nuestra civilización, tiene su fundamento en la virtud de la Palabra, que hizo de las últimas preguntas un lugar de racionalidad, no de barbarie. Es la civilización en la que la esperanza tiene espacio para vivir, porque “más allá” no hay oscuridad, sino luz; luz para la inteligencia y calor para el corazón.
Lo único radicalmente nuevo en la historia es la persona, cada persona.
La música es el arte sublime -tal vez porque su expresión y deleite llena, roba, el tiempo: solo puede ser disfrutado en el tiempo por el arte exigido-.
Os dejo dos obras maestras del virtuosismo: el “Zapateado” de Pablo Sarasate. La misma obra -novedad de Sarasate- interpretada por dos excelentes violinistas -novedad de la interpretación. Me sobrecoge la diferencia en la interpretación y la identidad de la obra.
Y… luego hay quien duda de la significatividad natural del cuerpo. Cada gesto, cada movimiento, cada armónico signo… Todos lo comprenden, todos pueden deleitarse.
Puesto que el público que visita este sitio no suele ser de bloggeros empedernidos ni de adictos a la web2.0 en general, dejo un link sobre lo que debería hacerse y no debería hacerse, por higiene social -esto es, educación-, expresado en términos subjetivos y emocionales: “lo que odio ver en un blog” es el título.
Ya se que este post puede incurrir en algunos de los “pecados” que ahí se señalan, pero he intentado justificar el porqué del contenido que muestro: espero haber satisfecho esa exigencia mínima: utilidad para los lectores e información que no suele estar a su disposición con facilidad.
Hace unas semanas os dejé un “macro-reloj” en un post titulado “el mundo en números”. Este es un vídeo que recomendaba Fátima en el comentario. Tiene gracia el guiño a la masonería que hace Donald por medio de los pitagóricos… Pero a pesar de eso, merece la pena
Tiendo a contar las horas que estudio, las palabras que escribo cada hora, los folios que leo. etc. etc. etc. Y he encontrado esto…. obviamente me he quedado embobada mirándolo…