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La antítesis parmenídea

Buscaba alguna canción de Mercedes Sosa, recientemente fallecida, y encontré esta de Julio Numhauser. Canción de protesta y revolución, con un fondo, a mi juicio terrible. Cambia, todo cambia. “Cambia el sentir el amante… lo que no cambió ayer, tendrá que cambiar mañana…”.

Me ha sorprendido porque la clave del descubrimiento filosófico es el de la constancia, la permanencia. Hay algo que se corresponde con la permanencia, el nous. En la intelección se producce una “detención”. El acto de inteligir es lo estable correlativo a lo estable en la realidad: lo ente. Si hay conocimiento, si hay intelección, algo supera el tiempo o, no todo es corroído por el tiempo. Hasta aquí toda la tradición filosófica occidental.

Lo increíble es que la canción que aparece en el vídeo es su antítesis: todo cambia. Podría ser el paradigma del relativismo absoluto…. Pero está lleno de falacias. Acude a los ejemplos tomados de la naturaleza en muchos casos… pero no se da cuenta de que se trata de realidades que asombran en su constancia, puesto que se trata de cambios reglados. Lo asombroso de los cambios que narra es su carácter ordenado. Podemos cantar sobre el cambio porque éste no es absoluto. La modificación caótica, la ausencia de norma, de regla, no puede cantarse… no hay nada que decir. El cambio es algo sumamente preciso y, en cuanto inteligible -cantable- con realidad estable. La falacia es que la ley universal expresada es contradictoria consigo misma.

“Todo cambia”…. menos esta sentencia.

También puede interpretarse como la canción que señala la lógica necesaria de la historia: el marxismo puro.

Esto es algo de lo que me ha sugerido… seguro que a vosotros os trae muchas más cosas a la mente: ¿No es nacionalismo, populismo? ¿No es colectivista en el planteamiento? ¿Lo que perdura es lo social?

Para reír un poco (que la cosa ya está seria)

En este sitio casi todo es serio: aunque en una ocasión hablamos de la risa, no incluí chistes… Sin embargo, creo que las circunstancias invitan a hacer una excepción (no explicaré las circunstancias para no ponerme seria).

Os dejo unos vídeos (sólo 3 minutos) para reír un poco.

La sabiduría de la naturaleza

No creo que la Naturaleza sea una persona con intencionalidad consciente, pero no deja por eso de tener sentido, teleología interna, lógica en su discurrir. Obviamente es necesario preguntarse por el origen de esa racionalidad que supera la inventiva humana, pero no es eso lo que quería tratar en este post.

Leyendo un texto de Rof Carballo me sorprendía. Ante la inminente aprobación de una bárbara ley del aborto pensaba en los niños y en las madres. La sabiduría de la naturaleza ha hecho que madre y niño formen parte de un único entramado que configura a ambos. Cuando se habla de “interrupción del embarazo” no se quiere atender a un hecho palmario: hablar de embarazo sin hablar de un niño es forzar las palabras hasta hacerlas falsas. Hemos de hablar de niño y de madre, no sólo de mujer. Una mujer embarazada es una madre. ¡¡A qué esa aversión a la maternidad!!

No sólo se habla de la maternidad -misterio insondable- sino también de otros encuentros humanos enraizados en los más somático y que se extienden a lo más sublime. Sin embargo en la maravillosa armonía madre-hijo se detuvo mi atendión. Bien, sin más preámbulos cito el texto de Rof:

“Nadie pone en duda que el «reflejo de succión» que va a permitr que la boca infantil se agarre al pezón materno o a la tetina del biberón no están registrados en el caudal genético, en las espiras de DNA, como un «reflejo congénito». Lo que sí empieza a producir extrañeza es pensar que también está en los genes preparada o anticipada, en cierto modo, la interveción materna. A nadie puede sorprende que se diga que el lenguaje humano está, en esbozo al menos, en potencia, registrado en el plasma germinal del hombre, lo mismo que lo está la estructura de la zona del lenguaje o su laringe. Pero sí sorprendería la afirmación de que con ello está anticipada en los genes, la misión del maestro o del pedagogo” (Rof Carballo, El hombre como encuentro, 48)

Buscando maestros de “economía”

Puesto que seguimos en crisis -y lo que nos queda-, he considerado oportuno volver a intentar comprender algo más las cosas. Es obvio que lo mejor es acudir a maestros. Pues bien, creo que he encontrado a uno que, al parecer, ya era famoso… pero yo no lo conocía.

Os dejo tres vídeos de un “maestro” y el link a  su blog, su canal de youtube y grupo en Facebook. Es un “abuelito” tremendamente activo.

Mirando su curriculum…. realmente…. es fiable, tremendamente fiable.

José Luis Orihuela explica qué es una red social

He visto este vídeo en el blog de Iván Pino y me ha parecido que, puesto que algunos lectores de este blog pueden no estar connaturalizados con la web 2.0, y tooodo lo que puede hacerse aquí… podría seros útil.

¿Qué es el dinero?

Una explicación fácil para tiempos de crisis. La verdad es que el final se vuelve algo “utópico”… pero merece la pena recordar estas cosas.

Más sobre el cuerpo y su significatividad natural

Ayer estuve viendo esta joya en la exposición “Chaplin en imágenes”, organizada por Caixa Forum. Entre otros muchos documentos gráficos estaba este que os dejo.

¿De veras que alguien puede seguir dudando de la significatividad natural del cuerpo, más allá de la dimensión cultural y convencional de algunos signos gestuales? En otra ocasión escribiré con detalle sobre este asunto. Por hoy, insisto, disfrutad.

El don de la palabra (I)

Tuve la inmensa suerte de oír, en directo, el discurso de Ratzinger al mundo de la cultura. Obviamente me refiero a la Cultura, no a la cultureta.

Se trata de un texto con belleza y profundidad suficientes para ser leído en directo y, si se puede, visto y oído. Por eso, en este primer post os lo dejo “tal cual” -a partir del minuto 9 comienza a hablar el Santo Padre-.

Más adelante comentaré algunas cosas. Baste por ahora subrayar que la Palabra es un don, que la cultura en la que vivimos, que toda nuestra civilización, tiene su fundamento en la virtud de la Palabra, que hizo de las últimas preguntas un lugar de racionalidad, no de barbarie. Es la civilización en la que la esperanza tiene espacio para vivir, porque “más allá” no hay oscuridad, sino luz; luz para la inteligencia y calor para el corazón.