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Aprendizaje en tiempo de vacaciones

Hace unos días que traigo aquí anotaciones del blog de alumnos -al que sólo ellos tienen acceso-. Puesto que en ellos despierta cierta curiosidad, me gustaría compartirlo aquí, por si es de utilidad a alguien.

Puesto que estamos en fechas difíciles para el estudio, he visto conveniente explicitar algunas conclusiones derivadas de contenidos ya estudiados.

Hemos afirmado que “educar es ayudar a crecer”; sin embargo, no recuerdo haber dado una definición precisa de aprendizaje. Ésta no se identifica totalmente con el “conocimiento”, si bien conocer es un modo de aprender -sin duda de los más altos si no el más alto-. No pretendo dar esa definición aquí, pero, groso modo se puede afirmar que todo aprendizaje implica cambios suficientemente estables en el sujeto. Ahora bien, los cambios en el sujeto, al estar referidos a algunas de sus facultades, y tener casi todas ellas órgano, implica a su vez modificación corporal. Al realizar operaciones, los órganos quedan afectados -inmanencia- y, para que se consolide y suponga un cambio suficiente, ha de repetirse la operación. En la medida que hay más corporalidad implicada, más repetición es necesaria; y a la inversa, cuanta menos implicación somática, menos repetición. Como aún no hemos visto qué sea eso de “facultad sin órgano” pondré un ejemplo más o menos ajustado:

Para aprender a botar una pelota, para aprender a asir un lápiz, el número de repeticiones y tiempo necesarios son inmensos. El tiempo y número de repeticiones necesarios para aprender una definición es infinitamente menor. Se requiere cierto soporte somático -neuronal-, pero en la misma medida en que se “comprende” y se dispone del vocabulario, el tiempo se reduce infinitamente.

Por tanto, podemos afirmar que, con el tiempo, leer y comprender se parece cada vez más a estudiar.

Estudiar es una especial comprensión de cuestiones que permite su uso intelectual (manifestación oral o escrita y “manipulación” junto a otros contenidos intelectuales).

Siguiendo el ejemplo anterior, en la misma medida en que se “domina” el manejo del balón, desarrollar una nueva estrategia es infinitamente más sencillo que cuando ha de interiorizarse, además, la habilidad con el balón. Algo análogo ocurre con el lenguaje y el vocabulario: son el balón de los aprendizajes intelectuales. De ahí la pequeña dificultad añadida en el estudio. Ahora bien, una vez adquirida cierta destreza con ese “instrumento” –el lenguaje, el vocabulario específico-, lo demás es “un gusto”.

En conclusión:

Si tenéis que estudiar estos días, no olvidéis que es leer y comprender y, en la medida que sea necesario, repetir y asimilar cierto vocabulario para poder “disponer” de lo leído y comprendido.

Disfrutad estudiando, es decir, disfrutad leyendo y comprendiendo.

Leyendo a Viktor Frankl (y buscando sentido)

Como cada año echo un vistazo a “El hombre en busca de sentido”. Me gusta tenerlo fresco cuando voy a verlo con los alumnos. En esta ocación, mientras leía he vuelto a asombrarme, y he tomado unas notas. Las dejo aquí.

1. La existencia desnuda: sin pertenencias, sin ropa, sin nombre…

2. La dificultad para aceptar la verdad: aunque había algo verdadero.

3. Impasibles, con emociones embotadas; incapaces de sentir horror, asco…

4. El dolor de un latigazo y el dolor de un insulto; la dureza de la materia y la otra dureza.

5. ¡Qué importante es el cuerpo y sin embargo no lo es todo! El hambre, sus efectos corporales y psicológicos. El hambre y el deseo de superar la situación infrahumana de sólo pensar en comida.

6. ¿Y qué decir del contenido de la meta última del hombre, cuando todo se ha perdido? Habrá que recordar la palabra “contemplación”, tan mal comprendida en nuestro tiempo.

7. La sorprendente articulación entre insensibilidad y deleite en la belleza. Pero no se daba en todos.

8. Resolver el problema de la supervivencia: no es mera adaptación biológica. Aprender el arte de vivir.

9. Y los espacios de libertad,…

…y otras muchas cosas podrían comentarse.

Una breve presentación

Este mundo virtual está lleno de letras, de comentarios, de noticias, de discusiones, de todo. Dos cosas se ponen de manifiesto: unos pierden el tiempo y otros piensan; unos quieren contar lo que piensan, otros aquello con lo que pierden el tiempo.

Con este blog pretendo contribuir, en cierta medida, a lo primero. El papel blanco siempre me ha atraído; la conversación me fascina; hacer de casi todo motivo de charla es mi modo de ser. Este espacio no es sino la continuidad natural, un medio para que eso se incremente, se extienda.

Me dedico a la educación. Es decir, me dedico a ayudar a crecer a todo el que me encuentro. De ahí la necesidad constante de revisar qué sea eso de crecer, qué sentido tendrá, dónde estará el acierto. La vida no es irrelevante, el fracaso existe, el riesgo es nuestro modo de existir, el triunfo es lo que todos buscan. Me importan las personas y las condiciones familiares, sociales y políticas en las que pasan sus días y tienen oportunidades -o no las tienen-; los sitios en los que somos libres o esclavos. Por eso soy doctora en Filosofía y estoy haciendo una segunda tesis doctoral, ahora en Psicología, mientras doy clases a alumnos del área de Educación de www.villanueva.edu.