Os dejo el Trailler de una película preciosa: “Bella” de Eduardo Verástegui. Seguro que este verano tenéis un hueco para verla.
Tuve noticia de ella en esta entrevista. Me quedé francamente impactada. También os la recomiendo.
Un poco de pensamiento sobre las intensísimas sensaciones de cada día
July 6th, 2008 — Arte, Cine, YouTube, Ética
Os dejo el Trailler de una película preciosa: “Bella” de Eduardo Verástegui. Seguro que este verano tenéis un hueco para verla.
Tuve noticia de ella en esta entrevista. Me quedé francamente impactada. También os la recomiendo.
January 27th, 2008 — Antropología, El día a día, Ética
Cuenta Leonardo Polo que un modo de vivir la muerte es la cárcel. Se trata de la aniquilación social, la separación del mundo en el que vivimos. Antes era el destierro. La cárcel es adecuada expresión de la “vindicatio“: es decir, de aquella compensación de la injusticia ajena que supera la Ley de Talión, puesto que busca la restitución necesaria, y sólo la necesaria; y la corrección, toda la corrección posible.
Hablar de cárcel, de pena de muerte, de Ley, de la vida de otros y de la propia… siempre sobrecoje. Lo señala Valentín Pedrosa con un breve vídeo de Amnistía Internacional. Lo señalan los comentaristas: no a la pena de muerte!!! Las afirmaciones pueden sintetizarse del siguiente modo:
1. “Cumplimiento efectivo de las sentencias” ……
2. “Nadie es dueño de la vida” ….
3. “Las autoridades se juegan la vida de miles de personas”….
Y cualquiera de nosotros podría continuar cada frase con el contenido fuerte que les acompaña.
1. Cumplimiento efectivo de las sentencias….. el terrorismo
2. Nadie es dueño de la vida… eutanasia, aborto
3. Las autoridades se juegan la vida de miles de personas….. LEGALIZAR!!!
Y en el aborto y la eutanasia no hablamos de culpables -vindicatio-, sino de inocentes -crimen, asesinato, homicidio…-.
Hace dos días leía en la prensa:
a. Embriones congelados en Barcelona, sobrantes de fecundaciones in vitro. Candidatos a la basura, o la disección en laboratorios; candidatos para ser ratas, carne humana para la experimentación.
b. Movimiento cívico para evitar que esos miles de niños acabaran tan indignamente su vida, aún antes de nacer. Son adoptados casi un millar. Tan sólo hay que esperar que los padres no respondan a dos avisos. En ese momento son niños abandonados.
c. Un buen número de ellos sobrevivió al implante en la madre adoptiva.
d. El más impresionante: un embrión que llevaba 13 años congelado -la viabilidad está situada en los 12 o 24 meses- es implantado en el útero de su madre adoptiva y… NACE.
Nace 13 años después de ser concebido….
Se les puede congelar, se les puede matar… se les puede adoptar e intentar salvarles la vida.
¿Se les puede adoptar y matar? eso es contradictorio. La única respuesta inmoral en esta situación es decir que… “cada uno haga lo que crea conveniente”… jamás diremos eso referido a la pena de muerte… y trata sobre culpables.
December 15th, 2007 — "Sensamientos" puros, Ética
Este asunto de las clínicas “abortorias” -como las llama un amigo- no deja de traer, una vez y otra a mi cabeza un brevísimo razonamiento. Cuando una afirmación relativa a lo verdadero o falso, a lo correcto o incorrecto, a lo bueno o malo es dicha por unos de un modo y por otros contraria o contradictoriamente, conviene volver a pensar el asunto. Y est que no toda realidad es susceptible de un más y un menos: las circunstancias, en determinadas situaciones no modifican la realidad sustancialmente. Dicho en otras palabras: “la intención no modifica el fin natural de nuestros actos”. En efecto, puedo tener la noble intención de acariciar a alguien, pero si la mano lleva una fuerza escesiva y colpeo con dureza, a la otra persona le duele SIEMPRE. No hay opción: o le duele o no le duele. La intención tiene cierto interés. Pero si ocurre que alguien no presta atención a este hecho una vez y otra, otro le advierte de que no es correcto, y ella insiste en que sí…, lo único que no se puede hacer, lo único, es concluir: “para mi es adecuado y para ti no… cada uno tiene su opinión”. Es obvio que afirmar que no pasa nada y afirmar que sí pasa, son cuestiones contrarias -se dice por ahí que contradictorias, pero es más preciso decir contrarias-.
Pues bien, en la ya tan larga polémica sobre el aborto, la solución adoptada -que cada uno haga lo que quiera, según su opinión- es la única realmente inmoral. O es un asesinato o no lo es. Y si lo es, no puede darme igual. Y si no lo es, tampoco. Convendría que cambiase mi juicio al respecto. En todo caso, mirar para otra parte es LO ÚNICO QUE NO DEBE, NO PUEDE HACERSE.
Todos entendemos que los campos de concentración no son justificables bajo ningún punto de vista, que la tortura, el genocidio, la atrocidad de Auschwitz no pueden tolerarse. Obviamente, los nazis dirían que para ellos era adecuado, que su intención era tal o cual. Simultáneamente, otros dirían que en absoluto. Que se trata de personas y el mal que se les causa no es admisible. Pues bien, los que afirmaban lo segundo no construían campos de concentración; tampoco ellos estaban allí. Sus hijos, y familiares no cooperarían en las barbaridades que allí se hicieran. Lo que está claro es que la misma afirmación de los nazis frente a la de los demás obliga a replantearse las cosas. Lo único que no es admisible es decidir que “para ti tiene un valor y para mi otro”. Lo único no admisible es la pasividad. Si estuviera entre los nazis, los nazis apáticos, irreflexivos, el mero hecho de oír que el asunto es serio tendía que ponerme francamente alerta. Si fuera de los otros, la mera afirmación de que no es para tanto, de que es un asunto opinable, debería ponerme alerta ¿cómo es esto? ¿es posible que el genocidio, la eugenesia, sea en unos casos adecuada y en otros no? Creo que la respuesta a esta pregunta es inmediata, y la acción de ella derivada también: hay que parar los pies a esos bárbaros.
En el caso de las clínicas abortorias, las situación es francamente próxima. Como no se ve, habitualmente qué sea un aborto -al igual que no se veían los crematorios- no somos capaces, habitualmente, de sentir el horror que la situación reclama. Algunas de las imágenes que estos días podemos ver -no en la televisión pública, lógicamente: si fuera un compañero sentimental apaleando a su compañera sentimental lo pondrían- son una ocasión estupenda para considerar de nuevo qué está pasando y qué hemos de hacer. Luego vendrán reflexiones francamente simples: si matar a un niño de 7 meses -ver sus bracitos troceados en un cubo de la basura- es inadmisible; si asesinarlo con 6, con 5 con 4 meses es inadmisible…. ¿Qué tamaño, cuántos centímetros ha de tener un niño para poder salvar su vida? En las colas que se formaban en los campos de concentración, la pregunta era ¿qué aspecto saludable debo presentar para que no me seleccionen, para que piensen que aún puedo trabajar?
Comprenderán que me preocupe esta sensación de horror e indefensión que me atenaza. Como un alemán en pleno nazismo ¿qué puedo hacer? ¿hasta dónde he de llegar para oponerme al genocidio? ¿es suficiente esa lógica perversa de la “política posibilista”, abordar “prudentemente” sólo lo que se puede hacer, en asuntos tan serios como el asesinato?