Esta es otra cuestión que se plantea con frecuencia en el contexto educativo. Como de costumbre responderé brevísimamente a esta compleja cuestión.
En primer lugar un par de aclaraciones: donde digo “ayudar a crecer” estoy queriendo significar “educar”. En segundo lugar, entiendo que criterio es un principio primero, no la concreción última o inmediata en la acción educativa. Una última apreciación: opinable no es un término baladí. Está escrito con toda intencionalidad y se refiere a aquel estado de la mente que no se adhere con total certeza a la una afirmación, precisamente porque no PUEDE hacerlo, es decir, porque aquello que se afirma es, o bien contingente, o bien imposible de conocer con total seguridad. En todo caso, porque carece de un referente necesario.
Así las cosas,
1. Si es posible la frustración y el fracaso en el crecimiento de la persona es necesario afirmar que los criterios no son todos iguales. En efecto, no todos conducen a esa situación pero algunos sí pueden hacerlo.
2. Si hablamos, por tanto de crecer y es posible “decrecer”, es porque las condiciones iniciales para el crecimiento tienen ya, en sí mismas, indicaciones sobre lo adecuado o no adecuado al propio modo de ser.
3. Si afirmamos, por tanto, que existe una verdad originaria sobre el hombre y un dinamismo propio de su modo de ser -algo así como una naturaleza humana-, los criterios que rigen su crecimiento habrán de corresponderse con ella.
4. Si la naturaleza humana es algo cognoscible, al menos suficientemente cognoscible, los criterios que rigen su crecimiento no son propiamente opinables, sino que dependen necesariamente de dicha naturaleza.
5. Sí sería opinable el proceder concreto en circunstancias concretas, toda vez que éstas sí son contingentes.
6. No significa esto que la acción educativa sea fruto de la pura deducción desde principios generales, sino que hay, en la educación, elementos no contingentes que vivifican o guían la acción educativa.
7. Si es posible una ciencia en torno a la educación es porque hay algo en ella que supera la pura circunstancia: es decir, que hay algo que posee permanencia y es susceptible de ser conocido con certeza.
En definitiva, responder afirmativamente a esta pregunta implica la negación de la existencia de la naturaleza humana y la negación de la pedagogía como ciencia.
Responder negativamente a esta pregunta, es decir, indicar que no son “propiamente opinables” los criterios para ayudar a crecer implica que hay unas condiciones y criterios preestablecidos relativos al crecimiento humano y que, por tanto, es posible estudiar dicho crecimiento y los procedimientos para ayudar a que éste se produzca, es decir, es posible la pedagogía como ciencia humana y no meramente técnica.
No me la hicieron a mi, en este caso. Es cierto, me la he encontrado en múltiples ocasiones. Tal vez por eso, y por la vida misma, me lancé a sistematizar un poco lo que me contaban. Ahora la pregunta se dirigía a la “didáctica”. Sí, sé que es más difícil sostener su cientificidad frente a, por ejemplo, la filosofía; pero después de oír todas las notas que, desde fuera de la filosofía de la ciencia, me señalaban, creo que pude llegar a la siguiente conclusión.
1. En general, toda ciencia posee un “cuerpo de doctrina”, es decir, un conjunto de afirmaciones que se sostienen en cuanto verdaderas, con suficiente permanencia y coherencia interna.
2. Esa cierta “corporalidad” busca aportar luces, argumentos, criterios, etc. que hagan patente la verdad que buscan y alcanzan; por tanto, se puede decir que buscan dar “certeza” -firmeza subjetiva- a las verdades que se sostienen.
3. El punto anterior -certeza, firmeza de conocimientos- se alcanza por caminos racionales, es decir, apelando a la causalidad en sentido amplio.
4. Esa certeza se alcanza, en el caso de una ciencia atendiendo a un tipo de causalidad, en el caso de otra, a la que le corresponda. Es decir, los métodos -correlativos a la causalidad de la que hablamos- se adecúan a aquello sobre lo que versa la ciencia; hasta el punto de que unas ciencias toman de otras sus conclusiones, de modo que sólo aquellas afirmaciones que, con sus métodos pueden certificar, pasan por el tamiz de su crítica. El resto, las delegan (procuran no inmiscuirse)
Por último, esta persona apelaba a “esa disciplina existe académicamente”. Obviamente no es ese el argumento de lógica interna, pero sí posee fuerza suficiente: el consenso entre los científicos pone de manifiesto que es posible el diálogo razonable; además, cuanta más historia más consolidado dicho diálogo. Si bien es verdad que en estos siglos se ha considerado ciencia cualquier cosa -el marxismo, por ejemplo, llegó a ser considerado como única ciencia, y más en concreto, como método universal…. - no podemos obviar lo obvio: los griegos, los romanos, los medievales, los… hasta hoy.
Pasemos a la didáctica:
1. Su cuerpo doctrinal versa sobre: “cómo” se aprende-enseña; o mejor, sobre como enseñar para que se aprenda.
2. Quien aprenda didáctica general, sabe, tiene seguridad y capacidad de decisión sobre cuestiones particulares. Es dicr, posee firmeza subjetiva.
3. y 4. Argumentos: experimentales unos y sostenidos en otras ciencias otros: pedagogía general y psicología (en concreto, del aprendizaje, del desarrollo, de la instrucción, social, entre otras). Puesto que se trata de aprender, esto es, de crecer, implica una idea de fin que es de carácter filosófico. Estos tres elementos son los que sostienen los argumentos.
Desconozco desde cuándo existe la didáctica como disciplina independiente, ahora bien, en el renacimientos ya había mucho escrito sobre esta temática; y antes, Commenius, y antes, y antes….
Una última anotación: es posible un conocimiento teórico sin poseer destrezas técnico-artísicas; en tal caso, la capacidad de alcanzar verdades teóricas disminuye, puesto que hay una dimensión experiencial -sobre la que se sostiene esta ciencia- que no se alcanza. Por otro lado, ya que es posible un “saber hacer” sin que exista cuerpo doctrinal o reflexividad suficiente -se trata de un cierto conocimiento espontáneo-, puede ponerse en duda la cientificidad. También puede verse atacada en la misma medida en que posee una fuerte dependencia de las ciencias anteriormente citadas, entre otras. Es decir, alguno puede pensar que se trata de una mera conclusión práctica de otras disciplinas.
Tendré que seguir hablando con los que saben de la materia.